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07/06/2018

Ocho profesiones que desaparecerán con la llegada del coche autónomo

El coche autónomo está, como quien dice, a la vuelta de la esquina. 2020 es el año que han fijado las marcas como punto de inflexión para la industria automotriz, a partir de ahí y hasta 2025 esta tecnología experimentará un constante crecimiento cuyo techo será la robotización total de la conducción.

Un cambio radical en un ámbito del que depende una gran variedad de profesiones que parecen tener sus días contados pare reconvertirse o, en muchos casos, desaparecer. Estos son ocho ejemplos de empleos que se ven amenazados por el coche autónomo:

-Conductores: probablemente la profesión más afectada, especialmente en el transporte público por su dimensión. El coche autónomo despedirá a conductores para contratar ingenieros, una transición de una dimensión incalculable. Solo en España, el número de taxis en activo asciende hasta los 70.223, según los últimos datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). A lo que hay que añadir los empleados de vehículos con conductor bajo demanda -Uber, Cabify, o Lyft-, camioneros, conductores de ambulancia, autobuses, Policía, bomberos, protección civil, salvamento o asistencia sanitaria, entre un largo etcétera.

-Profesores de autoescuela: la educación vial carecerá de sentido. Serán los coches los que tomen sus propias decisiones, se coordinen y velen por la seguridad tanto de los ocupantes como de los peatones.

-Repartidores: el personal de MRW, Nacex, Correos, Seur, DHL y un sinfín de compañías más verán sus puestos de trabajo amenazados y no únicamente por los vehículos autónomos, sino por los drones. Empresas como Nissan o Mercedes o Amazon –este último ya lo ha estrenado- están focalizando sus esfuerzos en el desarrollo de pequeños robots para realizar entregas sin intermediación de los humanos.

-Analistas de tráfico: la Dirección General de Tráfico (DGT) cuenta con personal dedicado a la constante actualización y supervisión de las incidencias que puedan ocurrir en las carreteras. Este aspecto carecerá de sentido puesto que el objetivo de los coches autónomos es la completa coordinación entre sí para salvar hasta 720.000 vidas al año.

-Agentes de movilidad: la regulación del tráfico va a ser innecesaria. Además, las multas van a descender drásticamente pues la adaptación a la velocidad máxima permitida por la vía se hará de forma automática y las sanciones por estacionamientos irregulares disminuirán o desaparecerán. Estos dos aspectos son dos de los pilares fundamentales de las multas que se imponen hoy en día.

-Agricultores: la conducción autónoma no se limitará únicamente a los coches. Los tractores también experimentarán esta revolución y, de hecho, ya se ha dado a conocer cómo serán los primeros. La otra gran transformación, el viraje hacia el motor eléctrico, también tendrá cabida en la agricultura.

-Aseguradoras: están obligadas a adaptarse a los grandes cambios. El mayor grado de seguridad que aportarán los coches robotizados y conectados desembocará en un progresivo abaratamiento de los vehículos con esta tecnología, mientras que los coches convencionales verán cómo se dispara el precio del seguro dado que el humano será el gran riesgo de las compañías y no los coches autónomos.

-Personal de mantenimiento de las calzadas: los puntos negros de las carreteras desaparecerán. Los robots adaptarán la conducción a las condiciones de la vía y harán innecesaria la implantación o renovación de todo tipo de señales de tráfico sobre el asfalto.

Fuente: eleconomista.es.

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