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19/10/2019

¿Por qué cada vez hay más accidentes en ciudad?

Gema Sánchez tenía 20 años cuando, a la salida de un examen, una conductora que circulaba a 90 Km/h se saltó un semáforo en rojo. Gema terminó en coma, con las vértebras trituradas y los huesos quebrados, debatiéndose entre la vida y la muerte. La conductora se dio a la fuga. Más de dos décadas después, Gema sufre las secuelas de aquel atropello que le cambió la vida, y por el que la conductora nunca pagó. Gema, actual delegada de Madrid de Stop Accidentes, se considera una afortunada porque al menos lo pudo contar. Su historia resume uno de los puntos olvidados cuando se observan las estadísticas de la DGT. Los peatones que sobreviven para contarlo, pero cuya vida “nunca vuelve a ser igual”.

También muestra la gran paradoja de la seguridad vial, que es que a medida que se han dado grandes pasos de gigantes a la hora de reducir la siniestralidad en la carretera, los peatones siguen siendo uno de los grandes olvidados. Si bien es cierto que los fallecidos a 30 días se han reducido —de los 380 en 2011, cuando se empezó a utilizar la metodología actual, a los 351 en 2017—, el número accidentes en el mismo período no solo no se ha reducido, sino que ha aumentado progresivamente desde los 11.245 hasta los 14.673. Un dato que se explica en parte por el crecimiento del parque automovilístico, pero que también plantea muchas preguntas.

La ciudad no es para mí

Dime qué edad tiene el atropellado y quizá podamos encontrar la raíz del problema. Si bien la mayoría de peatones atropellados en vías interurbanas tienen entre 35 y 54 años, en correspondencia con la edad en la que hay más conductores, son los mayores de 65 años los más vulnerables tanto en vías urbanas como en carreteras convencionales. Ese “abuelo cansado, despistado, que a veces no se espera al semáforo”, en palabras de Márquez, es una de las víctimas propicias para un atropello. ¿Lo más peligroso? Obviamente, cruzar la calzada.

El auge del peatón tecnológico

Si un conductor utiliza el teléfono móvil mientras conduce puede perder seis puntos y se expone a una multa de 200 euros; si lo hace el peatón, puede morir atropellado. Todos los expertos coinciden en que al peatón le da igual llevar razón o no si se lo llevan por delante, y que uno de los problemas son las constantes distracciones a nuestro alrededor, con el teléfono móvil en cabeza, que han dado a luz al conocido como “peatón tecnológico”.

“La responsabilidad puede ser del conductor, pero el peatón debe protegerse porque es el que va a salir perdiendo”, recuerda Gema Sánchez. Mirar el móvil sin estar atento a la carretera, cruzar lejos del paso de cebra o hacerlo en diagonal o no esperar a que el automóvil se detenga son comportamientos de riesgo que pueden marcar la diferencia entre llevarse un susto y que te lleven por delante. “No sabemos cruzar, en EEUU están asustados porque la mayor parte de atropellos, casi el 80%, se produce por el uso del WhatsApp”, insiste Llamazares.

Fuente: El Confidencial

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